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La balada nihilista de los Coen

Por Mauricio Pastrana – Creativo en Guayabo Films

En medio de una polémica discusión entre las películas de plataforma y las proyecciones en cine, llega a Netflix La Balada de Buster Scruggs, el último proyecto de Joel y Ethan Coen.

Concebida como serie de televisión, el proyecto se transformó en una antología de historias en formato de largometraje. Desde el primer cuadro, nos adentramos en un libro con el mismo nombre del filme. A partir de este libro nacen seis historias western desarrolladas en torno a la muerte. En un estilo dominado por los Coen, la nueva película de Netflix es oscura y cómica.

La película, o libro, comienzan con el cuento de Buster Scruggs, un forajido y misántropo vaquero viajando por el Valle de los Monumentos montado a caballo mientras canta sus aventuras. En ocasiones, el personaje interpretado por Tim Blake Nelson habla a la cámara contando sus anécdotas en un tono nihilista; tono permanente en el resto de las historias. A partir de este cortometraje, los Coen nos transportan por todo el Medio Oeste; un vaquero (James Franco) intentando robar un banco; un viejo empresario (Liam Neeson) manipulando a un hombre (Harry Melling) sin manos ni piernas para generar ganancias; un buscador de oro (Tom Waits) en busca pues, de oro; una joven (Zoe Kazan) huye de su casa y se une a una caravana por un mejor futuro y el trayecto de un grupo de viajeros en un carruaje hacia su hotel. Como un todo, las seis historias se burlan de la debilidad de sus personajes, debilidades provocadoras, en la mayoría de los casos, de la muerte de algunos de ellos. Los Coen siempre han tenido un arma de doble filo, los mundos negros de sus historias. En el caso de La Balada, este mundo puede llegar a ser repetitivo en algunas de las historias. Otras veces, las historias no se desarrollan por completo y te dejan queriendo saber más. Sin embargo, son las metáforas y comparaciones de La Balada de Buster Scruggs las fabricadoras de una épica brillante. Desde la primera historia donde el personaje vuela en el cielo, literalmente, hasta la última donde llegan a una especie de hotel son símiles al infierno. La balada de los Coen nos hace reflexionar sobre el significado detrás de cada elemento de los personajes a través de su humor negro y sus giros narrativos. 

Después de haber filmado Simplemente Sangre (1984), Sin Lugar para los Débiles (2007) y Temple de Acero (2010), los Coen regresan con esta nueva antología. Con chistes existencialistas y debates sobre la moral, La Balada de Buster Scruggses una experiencia cinematográfica. Las historias funcionan individualmente, pero como un todo dejan interrogantes sobre la vida y la muerte, nuestras motivaciones y nuestro comportamiento como humanos.