Bohemian Rhapsody: El caos detrás del éxito.

Por Mauricio Pastrana – Creativo en Guayabo Films

Después de una turbulenta pre-producción, por fin podemos disfrutar de Bohemian Rhapsody (2018). La acreditada a Bryan Singer, creador de gran parte de la saga de X-Men, pero quien abandonó el proyecto a poco más de la mitad de la producción, sigue la trayectoria musical de Freddie Mercury y su banda Queen en su avance al reconocimiento mundial. 

Bohemian Rhapsody comenzó a gestarse desde 2010 con Sacha Baron Cohen (El Dictador, 2012 y Borat, 2006), como Mercury y Peter Morgan (The Crown, 2010- y The Queen, 2006), como escritor. Ambos dejaron el proyecto debido a diferencias creativas con Brian May y Roger Taylor, antiguos miembros de la banda y productores ejecutivos de la película. No fue hasta inicios de 2017 que el filme reanudó labores de producción con Bryan Singer al mando y Rami Malek, (Mr. Robot 2015-), como el legendario vocalista. Desafortunadamente, el rodaje no marchó como los productores hubieran querido. En diciembre del mismo año, 20th Century Fox despidió a Singer por supuestas discusiones con Malek e irregularidades del director en el set y fue Dexter Fletcher (Volando Alto, 2016 Amanece en Edimburgo, 2014)quien finalizó la película. 

Teniendo una producción tan problemática y sin una dirección clara desde el inicio, el filme muestra déficits en los diálogos, los arcos narrativos de la banda y la profundidad emocional en el personaje de Mercury, pero una impresionante actuación de Malek y una buena selección de cast saca a flote todos los problemas que Rhapsody pudo haber presentado. Lo mismo pasa con la fotografía y la edición. Hay secciones sobresalientes y atractivas de la película, como la secuencia del famoso concierto de Live Aid o, cuando después de una fiesta llena de lujos y excesos, la película muestra la soledad de Mercury. Sin embargo, hay escenas de la película que no aportan a la narrativa y podrían tornarla lenta. Aunque estas secciones son inmediatamente resueltas con el soundtrack poniendo alguno de los muchos éxitos que tuvo Queen a lo largo de su carrera. Por otro lado, la presencia de May y Taylor como productores ejecutivos pudo haber sido un arma de doble filo para el proyecto. En entrevistas ellos declararon querer una historia lo más apegada a la realidad de la banda, probable causante de las diferencias creativas entre el estudio y los tantos realizadores del proyecto. A pesar de este hecho, la presencia de los antiguos miembros de Queen permitió a Flecther tener libertad en el repertorio musical de Queen; un problema que a veces presentan estos biopics musicales al no poder utilizar toda la música del artista para contar su historia debido a derechos legales. La música de Queen siempre será bien recibida y mucho más en una historia de la banda misma.

Bohemian Rhapsody ha sido cuestionada por la crítica por la poca profundidad del personaje de Mercury y el fácil, y por ende plano, camino de la banda para ascender a la fama, pero es importante saber el contexto para entender, no justificar, el por qué la película pudo haber tomado esta dirección. Bohemian Rhapsody ha tenido una buena recepción por parte del público reflejado en las grandes ventas en taquilla a nivel mundial. Secuencias memorables, canciones inolvidables, problemas desde la gestación de la idea hasta irregularidades en la forma de contar la vida de Queen hacen que esta película sea interesante y digna de ser vista.